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viernes, 6 de marzo de 2015

EXHIBICIÓN DE MODA FEMENINA FRANCESA NAPOLEÓNICA



"La idealización de las virtudes griegas y romanas se reflejaron en un estilo de moda basado en la ropa y en los peinados antiguos."  (Lifestyle, Ehow en español) Ver exibición
  

lunes, 23 de febrero de 2015

NAPOLEÓN BONAPARTE: LA CONTRADICCIÓN ENTRE EL PODER DEL AMOR Y EL AMOR AL PODER

 

Resumen y traducción de Jorge Albarrán Riquelme   23 Febrero   Valdivia, Chile
(Traducido y publicado con el permiso de la autora del artículo)

 Melanie Clegg, una escritora de novelas históricas, ha publicado en su sitio web "Madame Guillotine", una muy interesante artículo sobre el divorcio de Napoleón y Josefina, la entonces emperatriz de Francia. 


La descripción que la autora hace de este hecho acaecido el 10 de Enero de 1810 es muy vívida e ilustra una de las muchas contradicciones de Napoleón y que por extensión, es una muestra de los dilemas universales del hombre. 

Tras trece años después de haber contraído matrimonio con Josefina, (cuyo nombre era  Joséphine de Bearharnais),  Napoleón finalmente toma la decisión de divorciarse de Josefina -que ya tenía 46 años y era mucho mayor que él- para casarse con otra mujer que pueda darle un heredero para perpetuar su dinastía (Napoleón II, apodado "el rey de roma" ). 

Según la autora del blog, los registros históricos indican que ambas partes se veían visiblemente afectadas aquel 10 de enero. Los papeles del divorcio se firmaron oficialmente ante la corte después de la cena.  Napoleón quería dar la impresión de que estaba reacio a separarse de "su dama de las victorias" como le llamaba a Josefina.  En parte de su discurso Napoleón señalo, "Sólo puedo regocijarme en el afecto y la ternura de muy amada esposa. Ella me ha honrado durante quince años de mi vida, y esos recuerdos permanecerán para siempre impresos en mi corazón. Ella fue coronada por mi mano. Deseo que ella mantenga el rango y título de emperatriz, pero por encima de todo, ella nunca dudará de mis sentimientos y que siempre tendrá en mí a su mejor y más querido amigo."

Josefina, también afectada, no fue capaz de terminar su discurso terminando en llanto. Su mensaje se centró en el cuidado y la bondad de su esposo para con ella, sin dudar que también con la intención de cuidar los intereses de su familia y que siguiera tratando a sus hijos con afecto. En parte de su mensaje, Josefina dijo: "Me complace darle la prueba más grande de devoción que se haya dado en la tierra. Le debo todo a su generosidad, fue su mano la que me coronó y me hizo sentarme en el trono. Sólo he recibido muestras de afecto y amor del pueblo Francés. Reconozco todo esto, y así lo creo, al dar mi consentimiento al término de un matrimonio que ahora es un obstáculo para el bienestar de Francia y la priva de la buena fortuna de ser regida un día por los descendientes de un gran hombre claramente levantado por la Providencia para eliminar los efectos malignos de una terrible revolución y restaurar de nuevo el altar, el trono y el orden. Sin embargo, la disolución de mi matrimonio no cambiará los sentimientos de mi corazón. El emperador siempre tendrá en mí a su mejor amiga. Se cuánto ha lastimado su corazón este acto que se hace necesario por tan altos intereses; más ganaremos en gloria, nosotros dos, por el sacrificio que hemos hecho en bien de nuestro país."

En forma especial voy a traducir el texto integro del resto del artículo ya que la descripción que la autora hace es muy vívida, perceptiva y conmovedora. He aquí su relato, el cual continúa inmediatamente después que Josefina rompe en llanto y apenas es capaz de finalizar su discurso:


"Temblando y desconsolada, los hijos de la emperatriz, Eugene y Hortense la escoltaron cariñosamente mientras abandonaban la sala, lejos de las miradas despreciativas, triunfantes y felices de los parientes de napoleón. Debe haber sido algo de consuelo para la infeliz Josefina que por lo menos nunca más tendría que verlos nuevamente.

El palacio de las Tullerías

"Más tarde, mucho después de que la noche hubo caído sobre el palacio de las Tullerías, josefina se sintió incapaz de soportar su miseria a solas, se levantó de la cama y corrió a los cuartos de su ahora ex-esposo. Lo encontró en su cama y cayó ante él sollozando, mientras que él, también con lágrimas, le acariciaba su pelo.

"Sería su última noche bajo el mismo techo. Al día siguiente a las dos de la tarde, las pertenencias de Josefina fueron cargadas en los carruajes y llevadas a la hermosa mansión de Malmaison. (Mientras) se sentó a solas en los que antes habían sido sus cuartos, ahora vacíos de sus pertenencias y esperó a que su esposo viniese para darle un último adiós. Debe haber sido una decepción cuando lo vió venir nó solo sino junto con su secretario Meneval, pero a pesar de ello se arrojó a sus brazos una vez más y  fue eventualmente tan dominada por el dolor que se desmayó cuando napoleón le dió el beso de despedida.

"Napoleón, también llorando, le puso los brazos de Josefina en los de su secretario y se apresuró a salir del cuarto mientras que sin duda el avergonzado Meneval la condujo afuera, ahora ya consciente y llorando amargamente, hacia su carruaje.

"Puedo imaginar a napoleón mirando desde una ventana, con lagrimas rodando por sus mejillas y su mano entre su chaqueta cómo el carruaje de Josefina se alejaba del palacio de las Tullerias por última vez. 

"Más tarde Napoleón le escribió: Mi querida Josefina. Te hallé hoy más débil de lo que deberías. has mostrado coraje; es necesario que lo mantengas y no des lugar a una triste melancolía. Debes ser fuerte y tomar especial cuidado de tu salud, la cual me es tan preciada. Si estás tan unida a mí y me amas, debes mostrar fuerza mental y forzarte a ser feliz. No puedes cuestionar mi amistad constante y tierna, y conocerías muy imperfectamente todo el afecto que te tengo si te imaginas que puedo ser feliz sabiendo que tú eres infeliz, y fuerte si estás débil fácilmente. Adiós, querida. Duerme bien; sueña que así lo deseo. Napoleón."


El Palacio de Malmaison
"La pareja continuó manteniendo correspondencia después del divorcio e incluso napoleón la visitaba en Malmaison de vez en cuando, incapaz de separarse completamente de la mujer que había amado tan ardientemente por tan largo tiempo, mientras que ella nunca dejó de amarlo y le fue fiel hasta el final de sus días."